Mostrando entradas con la etiqueta valor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta valor. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de abril de 2011

El Extranjero de Albert Camus

Título: El Extranjero
Autor: Albert Camus
Alianza Editorial
Octava reimpresión
México 1994
143 páginas

Muchos refieren sobre esta obra como carente de valores, como un ícono de la desesperanza de la postguerra, yo no la llamaría tal, y no porque esté o no de acuerdo con esos adjetivos, sino porque la historia trasciende por ella misma más que por la circunstancia en la que se le quiere delimitar.

La vida de Mr. Meursault es contada en primera persona por él mismo, inicia su historia con la muerte de su Madre y de ahí se desencadenan una serie de situaciones en las que se involucran un asesinato, un juicio y un amorío y en todos ellos la constante es que el narrador pareciera actuar de manera no convencional y esa falta de respeto hacia el personaj es lo que genera la creencia de los que lo han leído que es la falta de valores del individuo lo que lo lleva a actuar de manera que cualquiera se quedaría atónito, sin embargo, le novela para mi es el triunfo del poblador anónimo que no busca quedar bien con nadie y tan sólo quiere vivir a su manera con esa libertad de albedrío que en nuestra sociedad es truncada cuando tines que ceñirte a un estereotipo. Y vaya que el no condecender ante esto, te lleva y seguramente ha llevado a muchos ciudadanos en la vida real a la condena más cruel de la sociedad que es el rechazo, y sólo por ser diferente de lo que "ellos" esperan que seas.

Para un servidor el verdadero valor de la obra radica precisamente en el valor de Meursault de defnder en lo que cree y en lo que hace aunque eso no pueda ser entendido por más nadie, pero para él, eso no es ni será importante...

Si ya la leíste vale la pena leerla nuevamente con otra perspectiva y si no la has leído aún, te invito a leerla, disfrutarla y sacar tus propias conclusiones sin dejarte influenciar de otras reseñas ni de ésta.


Guillermo Lora Santos. - Tipster
abril 2011.

sábado, 19 de marzo de 2011

Nada


Y ahora me encuentro frente al teclado, negro, letras blancas, polvoso y con un montón de letras que quieren ser tocadas para aparecer y permanecer en el tiempo a través de las palabras que salen de mi mente que se conjuga con el corazón, las vísceras y todo lo que soy y que me rodea; los dedos sirven nada más de vínculo hacia el teclado y éste al mismo tiempo hace las veces de los dedos hacia el ordenador que procesa e interpreta lo que quiero escribir... Es probable que hoy no tenga muchas cosas mías que compartir y por eso no fluyen las ideas, ni los dedos ni nada..., hay días así y así aún con ellos seguimos aquí, en el umbral de lo ridículo y lo grandioso, esperando a que algo suceda y no sucede nada..., nada que compartir o mejor dicho, compartir la nada mía es una forma de transmitir y quizás para otros sea una forma de aprender o simplemente no pasa nada. Será acaso que mi organismo tan sólo quiere escribir aunque no diga nada y es que la escritura lo libera de tensión, estrés, preocupación, o de nada diría alguien después de un gracias. Por nada.

En este raro ejercicio se confunden las ideas nada confusas porque esta claro - para mí al menos - que nada quiero decir y tan sólo quiero escribir que no tengo nada que decir y mucho menos pensar en ti, que me lees y que a este punto piensas que si no tengo nada que aportar entonces porque escribo y te respondo de manera insolente que te agradezco nada de lo que piensas y nada de lo que digas porque nada pretendo con este escrito que contiene nada, al menos de lo que piensas o te han enseñado que debe de contener un escrito aunque no aporte nada.

Entre más escribo nada, me queda más claro que el sentido de lo que hago, digo y escribo es valioso para mí aunque para los demás no valga nada; y eso es nada comparado con la frase de José Alfredo Jiménez de que "la vida no vale nada" - y entonces ¿porque quieres que algo tan simple como este escrito tenga algún valor?

Creo que al fin he llegado al tope de la nada y una vez canalizado mis sentimientos y mis deseos de escribir, es momento de mandar todo a la..., cabeza y ya no más pensar en nada...


Guillermo Lora Santos - Tipster.
marzo/2011