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domingo, 2 de noviembre de 2008

Así nada más...

Buen día a todos mis queridos hermanos, espero que el día de hoy hagamos la transa nuestra de cada día, pasándonos el semáforo en rojo, aventándole el carro a los demás, estacionándonos en doble fila, empujando a otros en el metro para sentarnos y ver como la señora embarazada o la persona de edad va parada frente a nosotros, o bien cobrándole más de pasaje a los que se dejen; espero que llegues tarde al trabajo y no cumplas lo que le prometes a los demás, que el trabajo que realizas esté mal hecho y lo tengas que repetir al menos dos veces; también te deseo de todo corazón que maltrates a tus semejantes y hables con maldiciones y no pidas nada por favor ni des las gracias porque tú eres el rey, el más importante y todos los demás están para servirte.

Ojalá y que el día que hoy comienza traiga para ti nuevas oportunidades de hacer más mal las cosas de cómo las hiciste ayer, de criticarlo todo porque eres perfecto y eso te da derecho a juzgar a los demás; ojalá tires basura en la calle y el excusado lo dejes todo sucio, que cuando comas te ensucies todo y dejes el lugar como si hubiese comido un pollo.

Por cierto que en este nuevo día la pereza sea un factor determinante para pasar un día de flojera y que los demás trabajen como burros porque tú eres más inteligente y por eso no trabajas...

Un deseo es que el fin de semana te embriagues hasta embrutecerte y te olvides de tu familia y te acuerdes de tus cuates para gastarte todo tu dinero con ellos que son los que valen la pena así como el fútbol que sin él no sé que sería de tu vida..., seguramente leer y visitar museos, salir a convivir con la familia y visitar enfermos y todas esas cosas aburridas...

Confío en que siguiendo ese camino que te has trazado llegues a cumplir la meta de ser olvidado y que si algún día alguien te recuerda, te tenga siempre presente como un bueno para nada que vino a este mundo a estorbar y que dio ejemplo de cómo se deben no hacer las cosas...; quizás hasta te levanten un monumento para que los niños al pasar frente a él reconozcan que la vida no es irla pasando así nada más...

Ciao.

Guillermo Lora Santos.

2004

miércoles, 24 de septiembre de 2008

El ejemplo educa más...



Septiembre, ya están los niños de regreso en clases, muchos mandamos a los hijos a la escuela: “para que sean mejores de lo que somos“, “porque el estudio es lo único que les puedo dejar“, “porque yo no tuve estudios y quiero que ellos lo tengan“, “para que no sean un Don Nadie” y muchas otras más, ¿pero realmente nos importa enviarlos a la escuela?, enviarlos no es comprarles los útiles ni los uniformes, no es levantarlos temprano ni darles para comprar el lunch o prepararles el sandwich o la torta con su respectivo jugo o refresco, no es gritarles para que hagan la tarea o se bañen o se duerman temprano; quizás eso sea una pequeña parte pero lo más importante es el ejemplo que les damos porque cuando ellos observan que desempeñamos las cosas que nos corresponden de la mejor forma posible, que hacemos nuestro máximo esfuerzo y cumplimos con nuestros compromisos además de mantenernos ocupados leyendo y aprendiendo más cosas, que nos levantamos temprano para hacer los deberes y que no ponemos pretextos para realizarlos, entonces sí que estamos educando, porque las cosas que mencioné al principio cualquiera las puede hacer, porque son fáciles porque no implican un esfuerzo adicional. Entonces... yo me sigo haciendo la pregunta: ¿realmente para qué mandamos a los hijos a la escuela?.

Además..., tú que asistes a la escuela y que todavía no tienes hijos, ¿realmente a qué vas a la escuela?

Es curioso, pero el estudio es apenas la mitad del esfuerzo, el trabajo lo complementa porque no recuerdo quién lo mencionó, pero que sabias palabras...”conocimiento que no se aplica es un conocimiento que no sirve”

Me recuerdo otra situación a propósito de la escuela, y es que la educación se da en la casa y la instrucción en la escuela, luego entonces, si nosotros no estamos educados o carecemos de educación, ¿cómo pretendemos dar lo que no tenemos a nuestros hijos?

Leo y re-leo las líneas anteriores y me viene a la memoria una frase común en nuestros días...”está cañón...”

Hasta la próxima...

Guillermo Lora Santos.
(2003)